Con una actuación preocupante, Argentina empató 2 a 2 ante Venezuela en Merida.

Cuando no se tiene a Messi hay que terminar jugando con tres centro-delanteros (Pratto, Alario y Correa), con Di María percutiendo como un enloquecido por la izquierda, con Gaitán como falso lateral izquierdo y con Banega de bastonero al lado de Mascherano. Semejante despliegue ofensivo, digno para derribar a una defensa estilo catenaccio, fue necesario para remontar un 0-2 y empatarle a. Venezuela. Una colosal inversión ofensiva para rescatar un punto frente al peor equipo de las eliminatorias.

Si a Uruguay se le ganó por Messi, a Venezuela fue imposible superarla sin el salvador. Quedaban jugadores de suficiente jerarquía para solventar un examen que no era de los más exigentes. Pero para potenciarlos se notó que hace falta trabajo, pulir más una idea de juego, definir una identidad. Tanto en Mendoza como anoche, la Argentina jugó más por un resultado que con un plan claro y establecido. Contra los charrúas sufrió para defender una victoria con uno menos; ante Venezuela padeció un montón para no volverse con las manos vacías.

Las cuentas ya no le cuadran a la Argentina, que contaba con los seis puntos de esta serie. Al alivio del triunfo frente a Uruguay le siguió este dolor de cabeza en tierras andinas. Todo pudo ser peor, porque la derrota fue un riesgo muy cierto: a los 8 minutos del segundo tiempo perdía 2 a 0. Hubiese sido un golpe durísimo, habría quedado al borde del papelón. Se lo evitó con una reacción en la que Bauza acumuló jugadores de características ofensivas. Si no se podía por funcionamiento, había que intentarlo por suma de poder atacante.

Siempre, aun en los peores momentos, lo único que tenía a favor la Argentina era que Venezuela, más allá de su oportunismo, no transmitía mucha firmeza, se le adivinaba cierta endeblez. De eso se benefició Pratto para encontrar una pelota en el área y conseguir el descuento.

Cayó el primer relámpago, se oyó un trueno en la noche meridana y la Argentina entró en un desconcierto, no sabía dónde estaba parada, permitió que Venezuela se le animara. La inclemencia climática coincidió con el golazo de Añor; una pelota que la defensa no supo sacar sobre la izquierda y que el volante aprovechó con un zurdazo al ángulo. Empezaba a llover y la Argentina debía despertarse, sacudirse cierta modorra. Ya no tenía sólo el problema de salir de una postura demasiado pasiva, con un ritmo de juego muy discontinuo. Venezuela, que había esperado y había sido muy respetuoso, le descubría algunas fragilidades.

Aunque se enfrente al último de las eliminatorias, a un adversario que sólo había obtenido un punto en siete fechas, a veces no alcanza con hacer muy poco para superarlo. El equipo de Bauza no apostó a una única fórmula; a veces salió con pelotazos largos y en otras intentó un juego más combinado. El partido era muy cortado, el juego no tenía fluidez, la monotonía predominaba. Venezuela cumplía con una parte de su plan: ir por los costados para evitar que la Argentina cortara por el medio y la tomara mal parada.

Anuncios

Un comentario en “Con una actuación preocupante, Argentina empató 2 a 2 ante Venezuela en Merida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s