Empate en cero ante Ferro

El partido sirve de resumen. De un equipo, del otro, del campeonato. El fútbol, y especialmente este torneo de la B Nacional, suele proponer vaivenes marcados. Dos semanas atrás, River era un volcán después de los tres empates consecutivos que pusieron al plantel en su primer momento de incertidumbre. La reacción de hace una semana materializada con la victoria frente a Gimnasia LP, impulsada por su sangre joven, pacificó el panorama. El 0-0 ante Ferro puso en evidencia que el equipo dirigido por Matías Almeyda todavía no encontró una identidad definida de juego y que por eso está demasiado lejos de ser el equipo que sus hinchas pretenden, pero… A pesar de las dudas, sigue en soledad en la cima del campeonato y se mantiene como el único invicto.

La escena sirve de resumen. Faltaban unos minutos para el final. La gente de Ferro, allá en la cabecera local del Nuevo Gasómetro, hacía el ejercicio del recuerdo: cantaba por el Viejo Timoteo, por Barisio -el legendario arquero del récord- y por el pasado que tanto extraña. El público de River celebraba su propio estoicismo frente a un resultado y un juego que no gusta… Y contenía la respiración frente a una atajada salvadora de Leandro Chichizola ante Pereyra Díaz. El equipo de Caballito avanzaba con coraje sobre un rival con las líneas muy separadas, incapaz de hacer valer sus tres puntas e incapaz de mostrar los rasgos aproximados de quien -a pesar de todo- quiere sentirse un equipo consolidado, que no requiera tantos movimientos de piezas.

El juego sirve de resumen. Entonces, poco importaba lo que ocurría en la cancha desde el punto de vista futbolero, es decir: juego, ideas, gambeta, audacia, esquemas, estilos, paladares, historia. Para River, jugar con dos N° 9 no es garantía de gol. En ataque se excedió en el juego aéreo, no hubo pase entre líneas ni elaboración, y fue tan pobre en la definición que Almeyda sacó a sus tres puntas, y a dos de ellos, Cavenaghi y Funes Mori, en el mismo momento, para reemplazarlos por Bou y Villalva. Enfrente, Ferro tuvo firmeza en defensa y a Julio Buffarini, que complicó al sector derecho de la defensa millonaria, como una carta hábil y dinámica.

El torneo sirve de resumen. Las comparaciones tropiezan con obstáculos insalvables: contrastar a un equipo con otro requiere una dosis de arbitrariedad considerable. Pero en un ambiente deportivo tan predispuesto a calificar y establecer escalas de merecimientos, el ejercicio de la libre imaginación permite ver a River inmerso en un campeonato donde a otros equipos con historia en primera también les cuesta. Porque lo que mostraron hasta ahora Chacarita, Huracán o Gimnasia LP los tiene bastante comprometidos en el arranque del certamen. Y porque Central, Quilmes y el propio Ferro no pueden salir de la irregularidad reinante. River sólo ganó uno de sus últimos cinco partidos, pero de todos modos está en lo más alto.

-Tomillo-

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